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La importancia del control de estanqueidad en el proceso de fabricación de los automóviles

Consiste en someter a una serie de pruebas para verificar si el agua entra en el interior.

La importancia del control de estanqueidad en el proceso de fabricación de los automóviles

Durante la producción de un automóvil existen un sinfín de procesos de alta tecnología que buscan ofrecer el resultado más eficiente, con las mayores condiciones de calidad, así como un elevado nivel de exigencia.

Dentro de las fases de producción cientos de piezas deben encajar perfectamente para ofrecer una precisión milimétrica, tanto en su confort, seguridad, desempeño, así como en la propuesta de estilo y respuesta medioambiental.

Más allá de todo lo referente a la electrónica y digitalización, hay procesos en la fabricación de un automóvil que deben contar con la máxima precisión y calidad, como es el caso de la estanqueidad.

Qué es y cómo se logra la estanqueidad

Y es que, todo el trabajo de la línea de producción, se puede perder si es que el vehículo no pasa por un riguroso control de estanqueidad, que consiste en someter a una serie de pruebas para verificar si el agua entra en el interior, detectando la más mínima fuga para ofrecer un producto 100% estanco, es decir, completamente sellado.

Con el objetivo de evitar que el agua se introduzca en el interior del vehículo, los automóviles reciben diferentes tipos de masillas, formando una serie de cordones que impiden el paso del agua.

En las uniones más complejas de las carrocerías se aplican unas piezas denominadas ‘inserts gonflants’, cuyo objetivo es actuar de selladores impenetrables y que adquieren sus propiedades de proporcionar estanqueidad en el momento en que pasan por los hornos de secado de pintrua.

Igualmente, todas las partes expuestas al exterior reciben un tratamiento específico para impedir la entrada de agua.

Para los cristales, se emplea un adhesivo especial denominado ‘gurit’. En los elementos móviles como las puertas se emplean juntas de caucho. También se aplica en los elementos desmontables como son las luces traseras.

Del mismo modo, se tiene un alto nivel de precisión en el montaje de los arneses y los tubos que salen de habitáculo. Así mismo, se aplican cortinillas adhesivas en el interior de las puertas o en los punzonados necesarios en el proceso anterior de entrada a Montaje.

También son empleados materiales resistentes tanto a la penetración de líquidos como a la oxidación. Se trata de compuestos termoplásticos (policarbonato, polipropileno, poliamida, polietileno, acrilonitrillo butadieno estireno o combinaciones entre ellos) y termoestables como las Resinas Epoxi, los plásticos reforzados con fibra de vidrio o las resinas de poliéster no saturadas.

Una vez colocados todos los elementos adhesivos sellantes y montada la carrocería, el vehículo sigue por su proceso de producción en la línea hasta llegar a uno de los puntos cruciales: la prueba de estanqueidad.

En un vehículo se emplea un promedio de 15 kilogramos de componentes adhesivos de alta adherencia. No solo se procede al sellado de todas las partes del automóvil para evitar la entrada del agua, sino también para mantener lejos el polvo, el humo, la humedad y la suciedad exterior.

Al agua patos

Para detectar si el agua entra en los habitáculos, los autos pasan por una ducha en serie. Son entre cuatro y cinco minutos de tormenta tras los cuales no puede haber entrado ni una sola gota de agua en el interior.

En ciertas plantas aplican una ducha basculante que arroja un caudal medio de 30 milímetros de agua por minuto. Este sistema levanta el automóvil 20 grados hacia todas las direcciones y ángulos, hacia delante, atrás, izquierda y derecha. 

Cada vehículo recibe cerca de 900 litros de agua por metro cuadrado a una presión aproximada de 150 bares durante la media hora que permanecen bajo la ducha.

Tras el lavado, los vehículos pasan por un proceso de secado en un túnel para someterse a una nueva inspección antes de seguir su camino hacia las verificaciones finales. El túnel es automático, pero a la salida hay una persona por turno revisando el vehículo para confirmar que no hay entradas de agua.

En el caso hipotético de que se detecte un defecto de estanqueidad, se realiza un análisis para averiguar la causa y se procede a la reparación. Paralelamente, se envía un informe al departamento de manufacturas correspondiente para que tomen las acciones oportunas y eviten futuras entradas de agua.

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