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Prueba de Manejo

Yamaha Super Ténéré 2010 a prueba

Una moto doble propósito diseñada a partir de las unidades que compiten en el Rally Dakar; poder y control de Yamaha

Yamaha Super Ténéré 2010 a prueba

Ténéré (sí, todas acentuadas) es una región del desierto del Sahara y además dicho nombre cuenta con una historia de un árbol que sobrevivió solo por muchos años gracias a que sus raíces profundas llegaban a un manto freático. Mientras que al exterior, la soledad del árbol era señalada como algo supersticioso para las personas que se le acercaran.

Lo anterior se suma a la historia de Thierry Sabine, el cual se perdió a finales de los 70´s en la zona del Ténéré por unos días mientras se encontraba en ruta con su moto, dicho suceso le inspiro la idea de una carrera, la cual ahora es reconocida por todo el mundo, como el Rally Dakar.

Toda esta historia, la trata de concentrar Yamaha en la evolución de la TMD900, una maxi trail de 1200cc, la cual usa la tecnología heredada del  Rally Dakar, aunque a la fecha dicha competencia usa motores de 450 cc como máximo (450WR y WR450 F). La Ténéré, cuenta con sistemas de ayuda al piloto como frenos ABS y control de tracción, los cuales hacen dóciles sus 108 hp con 85 lb-pie de par motor

A primera vista la Super Ténéré pareciera ser complicada de manejar por su tamaño y dimensiones (largo 2255mm, ancho 980mm y 261kg), pero resulta ser sencillo en el orden de marcha cuando la dirección y nuestro cuerpo se convierten un elemento para movernos. Sí, es algo complicado las maniobras a baja velocidad debido a su peso pero nada a lo que no nos podamos acostumbrar.

En la prueba de manejo tuvimos la oportunidad de sentir a la Ténéré, en carretera, pista y terracería ligera, teniendo buena respuesta en los tres aspectos.

En la carretera ofrecía una excelente respuesta al acelerador, esto gracias a la transmisión de potencia vía cardán. Desde la aceleración hasta la recuperación de velocidades (6 marchas) el motor ofrece gran rendimiento, dejando la quinta y la sexta para velocidad crucero. En este manejo se agradece el parabrisas regulable y los cubre puños que hacen que el piloto no sufra las inclemencias del clima, además de permitir un trayecto más confortable.

Al llegar a la pista cambiamos el mapeo del motor para una mejor respuesta, y ahí pudimos comprobar que las dimensiones de la moto no eran problema para un manejo divertido en un circuito serpenteante, claro, los posa pies llegaban antes que nosotros al asfalto, pero nada que no se pueda solucionar al quitarlos o simplemente no recostando tanto para dar vuelta.

La aceleración y peso dejan de ser un problema al poder confiar plenamente en los frenos que reparten la potencia automáticamente entre las dos llantas, doble disco al frente y sencillo atrás son más que suficientes para mantener el control. Un punto importante es el tacto de los frenos, el cual es suave, siendo fundamental para la circulación en terracería o maniobras a baja velocidad.

Por último el terreno complicado y tierra fueron casi como seguir en el asfalto gracias al recorrido de la suspensión, mientras que el peso nos brindaba la estabilidad necesaria para maniobrar. El control de tracción mantiene las ruedas en trayectoria, aun cuando las llantas no tienen dibujo para dicho fin.

En fin una moto divertida, con un diseño agresivo, que puede circular en prácticamente cualquier terreno, un regalo para los amantes de las dos ruedas que buscan que la aventura de rodar siga, no importando el camino.

 

Agradecemos a Centro Dinámico Pegaso por las facilidades otorgadas para la realización de este artículo. www.pegaso.com

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