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Dakar 2015: La carrera más extrema de todas

Viajamos a Argentina para vivir de cerca la acción y conocer a los locos pilotos que participan en ella

Dakar 2015: La carrera más extrema de todas

Una de las características del hombre como especie es el querer sobre ponerse a todo lo que conoce, ya sea animales salvajes (cacería) o inclusive la naturaleza en todo tipo de aventuras que pueden ser desde subir la montaña más alta, vencer el mar más peligroso, domar lo indomable. Esto se trasladó directamente al transporte, desde aventuras a caballo hasta tiempos más modernos en el que los motores de combustión interna aparecieron. Es ahí donde nace el Rally Dakar, la competencia motorizada más impresionante y demandante del mundo.

Todo empezó en 1977 cuando el piloto Thierry Sabine se perdió en el desierto de Ténéré durante la carrera de motocicletas Abidjan a Niza. Sabine quedó maravillado con los paisajes y decidió compartir la experiencia con más personas, organizando un año más tarde una carrera que empezaría en la ciudad de París, Francia y terminaría en Dakar, Senegal atravesando el corazón de África en 10,000 Km. La competencia creció a niveles impresionantes y aunque hoy en día no se celebra en la misma región por problemas de seguridad y terrorismo en 2008, sigue siendo uno de los retos más soñados de los aventureros del mundo, apegándose a la filosofía original de Thierry Sabine que se refería al rally París-Dakar como “un desafío para aquellos que parten, un sueño para quienes se quedan”.

En estos 36 años de historia del rally, la aventura ha atraído a pilotos de todo el mundo y de todas las disciplinas posibles. Hoy en día encontramos desde motocicletas, cuadriciclos, autos y hasta camiones especialmente preparados para esta carrera.

Cada año, la ruta del rally cambia, esto es una tradición que viene desde antes de ser trasladado a Sudamérica, de esta forma en 2015 el rally arrancó y terminó en Buenos Aires, Argentina pero recorrió más de 9,000 Km yendo al norte para atravesar hacia Chile al desierto de Atacama y posteriormente a Bolivia para finalmente regresar a Argentina.

Esto significa que en su camino, los competidores de la edición tuvieron que enfrentar todo tipo de caminos como terracerías, dunas de arena, terrenos montañosos a más de 4,000msnm, el salar de Uyuni (una de las etapas más espectaculares que hemos visto), frío de menos de 10°C, calor de más de 60°C, lluvia, lodo, rocas… etc. etc.

En otras competencias de rally como el campeonato mundial de rallies (WRC), los autos son más bajos puesto que los caminos por los que corren ya fueron previamente aplanados y acondicionados. En el Dakar esto no funciona así, sino simplemente los competidores tienen que encontrar la forma de llegar de un punto marcado por GPS a otro igual, sin importar el camino que tomen. Esto también complica más las cosas pues de no pasar a menos de 100m del punto marcado, cuenta como una penalización, si el equipo se brinca tres puntos de estos, queda descalificado de la competencia. Entonces, la navegación es crucial para poder terminar el rally.

Por si fuera poco en la ruta cronometrada, las tripulaciones están completamente solas, de esta forma si llegan a tener algún problema mecánico lo tienen que resolver ellos mismos. Esto significa que tienen que llevar todo tipo de refacciones del vehículo (imagínense el tamaño de las refacciones en los camiones), llantas, flechas, etc., además de tener cierto conocimiento mecánico.

Este año, el rally tuvo etapas cronometradas de hasta 784 Km en caminos realmente difíciles. Por eso mismo los autos tienen que ser máquinas preparadas para el todo terreno, resistentes y que tanto los pilotos como navegantes (en el caso de las motos y los quadriciclos todo lo hace el mismo piloto) sean rudos y realmente buenos para esto.

El Dakar no perdona, esto lo descubrieron la mitad de los participantes que tuvieron que abandonar el rally y les toca hasta a los más grandes como al español Nani Roma, campeón de la edición 2014, quien tuvo problemas mecánicos a los 11 Km de haber arrancado, eliminando sus posibilidades de otro triunfo; o el experimentado Carlos Sainz del equipo Peugeot quien por el polvo levantado de una quad adelante, se perdió del camino, golpeó una piedra gigante y se volteó, quedando fuera antes de la mitad del rally. Con estas anécdotas y las condiciones climáticas con las que corren lo impresionante no es que solo la mitad hayan logrado llegar a la meta. Todo está en su contra, el terreno, el clima, la ruta y cualquier error, por pequeño que sea te puede dejar fuera del camino, de la competencia y en el peor de los casos sin vida.

Esto es un asunto serio pues en el Dakar 64 personas han perdido la vida en los 36 años que se lleva realizando, inclusive su creador murió en un accidente de helicóptero en una tormenta de arena en 1986. Este 2015 no se fue con saldo blanco pues el polaco Michal Hernik de 39 años murió por hipertermia en la tercera etapa, recordándoles a todos que de verdad es una prueba muy complicada con todo y que la organización ha creado nuevos sistemas de seguridad y alarmas que se activan al detectar un cambio de velocidad brusco. De hecho, de presentarse alguna eventualidad, los médicos de la organización no tardan más de 7min en promedio en responder, algo realmente asombroso si tomamos en cuenta que están en medio de la nada en muchas ocasiones. Es increíble pero muchas veces no es suficiente.

Por si no fuera poco lo complicado del Dakar, existe una etapa llamada maratón en la que los competidores no reciben ayuda de sus mecánicos por la noche, dejándolos únicamente con las herramientas que puedan cargar en el vehículo y con la posibilidad de cambiar únicamente las refacciones que también puedan cargar. Esto fue especialmente difícil para el español Joan Barreda del equipo de motos Honda quien iba liderando el rally hasta la etapa maratón donde se cayó y rompió el manillar de su motocicleta, finalmente su coequipero le donó su manillar para que pudiera continuar y entre los dos repararon la moto durante la noche. Desgraciadamente, una etapa más tarde en el salar de Uyuni en Bolivia, la sal y el agua terminaron con su moto obligándolo a abandonar la lucha por el primer lugar.

El Bivouac (que se traduce al español como campamento) es el área de servicio donde todos los participantes duermen y los mecánicos llevan a cabo todas sus tareas. Aquí, primero llega la organización para delimitar el espacio que ocuparán los equipos, después llegan los camiones de apoyo de los equipos, unas máquinas impresionantes que cargan enteros talleres y tecnología de rastreo de la más alta tecnología para seguir en todo momento a sus pilotos. Se instalan para empezar a armar el taller y finalmente poder recibir a los pilotos. La llegada fue espectacular, con personas en la orilla de la carretera por kilómetros esperando el desfile que abarcaba desde los impresionantes camiones de servicio, las motos, cuatrimotos, los autos y los camiones de competencia cuyas tripulaciones seguramente llegan agotadas pero todos esos aplausos y gritos los animaban a llegar al Bivouac. Una vez dentro de éste, que en Rosario se levantó en medio del hipódromo de la ciudad, el ambiente era de fiesta, los ganadores estaban prácticamente decididos así que los equipos se concentraron en nada más cómo hacerle para terminar el rally.

Dentro del Bivouac también se encuentran los servicios médicos, de televisión, cronometría y por supuesto de comida el cual está disponible las 24 horas del día. Ahí pude observar cómo todos los participantes, mecánicos, periodistas e invitados conviven en un mega comedor y festejan haber llegado tan lejos en una prueba tan difícil. Los comentarios que se escuchaban eran acerca de lo complicado que había sido este año por el clima, la altura en Bolivia y los terrenos fangosos por las lluvias. También se escuchaban comentarios de las personas que tuvieron que abandonar la competencia y de como muchos trataron de ayudarles, el ambiente más que de competición es de camaradería.

Algo interesante es que existen patrocinadores del rally en general como Total, la aceitera, quien “regala” todo el aceite que puedan necesitar a los competidores a cambio de poner el logo en su equipo y vehículo o Michelin que monta cualquier llanta con su equipo a cambio del mismo trato. Esto no solo beneficia a los equipos al quitar el trabajo de transportar el aceite o una máquina para montar sus llantas, sino también les ahorra espacio, algo muy cotizado en el Dakar.

 

Los más intrépidos

Si de algo estamos seguros es que todos y cada uno de los que participan en el Dakar están un poco locos pero sin lugar a dudas existe una “raza” distinta a todos dentro de los participantes y son aquellos que viajan en motocicleta completamente solos, esto es sin un equipo de apoyo que los auxilie lo que significa que ellos tienen que preparar la ruta del día, arreglar la moto, comer, cambiar el aceite todos los días, cuidarse a sí mismos, etc. Además, lo único que pueden llevar de refacciones y herramienta es lo que puedan meter en una caja que les otorga la organización y que se encargan de llevarles a los distintos Bivouacs en el rally. Esto es lo más cercano a la idea original del Dakar y sin duda es para los más aventureros de todos.

 

El Dakar 2015

En la categoría de autos, el qatarí, Nasser Al-Attiya (quien además es príncipe de Qatar, medallista olímpico de tiro con arco y competidor en el mundial de rallies… toda una joya el señor) se encargó de llevar su MINI Countryman desde el principio hasta el final en la punta. En motos, el español Marc Coma pasó a Joan Barreda de Honda y no se detuvo, adjudicándose su quinta victoria del Dakar.

El polaco Rafal Sonik (Yamaha) se llevó el título en la categoría de quads con una impresionante ventaja de casi 3 horas y el ruso Airat Mardeev en los camiones con el equipo Kamaz quien además se llevó el 2°, 3° y 5° lugar.

 

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